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Se calienta la calle con el desabastecimiento

Se calienta la calle con el desabastecimiento


El viernes (22E) las colas a las puertas de supermercados, abastos y farmacias se alargaron de manera no vista en los últimos tiempos. Esto a pesar de que el viernes no fue final de quincena.

Tanto Lorenzo Mendoza, como desde Cavidea, se ha venido advirtiendo de que 1) quedan pocas existencias de alimentos en los depósitos; y 2) no hay barcos descargando en los puertos, ni los hay fondeados en las radas de estos puertos esperando para descargar, ni hay ningún barco navegando con alimentos hacia Venezuela.

Es sumamente grave la noticia de que no hay barcos viniendo con alimentos. El desabastecimiento es evidente. Sobre todo si se toma en cuenta que cerca del 70% de lo que comen los venezolanos viene del exterior.

Por otra parte, los gremios privados de la agroproducción han alertado que, de ese menos del 30% que se produce en el país, las existencias pudieran alcanzar solamente hasta finales del mes de febrero.

Este fin de semana, llamó la atención de que los compradores que salían de los locales portaban una o dos pequeñas bolsas conteniendo no más de tres productos distintos.

El sábado, al día siguiente, las colas se propagaron por toda la geografía nacional. No hubo negocio de venta de comestibles o medicamentos que no abriera en la mañana con una larga cola a sus puertas. Muchas de ellas desde tempranas horas de la madrugada.

Alarma desde Barinas

El sábado, las alarmas se encendieron en la población de Obispos, al sur de Barinas. A poco de abrir la red pública de venta de alimentos, estos se agotaron. Lo que desató una ola de protestas que culminó con el bloqueo de las carreteras de acceso a la población.

Luego de horas de conversación, del alcalde del lugar con los manifestantes, la promesa de que ayer domingo llegarían gandolas con alimentos hizo desistir a los pobladores, quienes dieron un respiro al alcalde para sus buenos oficios.

Ayer, a Obispos no llegó ni una pickup con los esperados alimentos, mucho menos una gandola. El alcalde habría prometido que es hoy lunes cuando llegarían. Los habitantes extendieron un poco más su paciencia.

En El Diario de Los Llanos de Barinas, se publicó la información señalando que “Bastantes furiosos estaba un numeroso grupo de personas que residen en varios sectores del municipio Obispo, quienes decidieron trancar la “Y” del sector La Milagrosa por el Túnel Vegetal para exigir la venta de todos los alimentos Pdval al pueblo”.

Se reportó que María González y Marlene Paredes, dos de las afectadas, manifestaron que “el pasado viernes surtieron llevaron al Pdval caraotas, carne, pollo, harina, mantequilla y otras cosas y les vendieron como a veinte personas nada más y el gerente nos dijo que fuéramos hoy (sábado) que nos iban a  vender de todo y nos salen sólo con dos kilos de harina y una mantequilla”.

“Aquí ya no se consigue comer, nos estamos alimentando con lo poco que se produce en las tierras. No hay aceite, pastas, salsas, falta de todo y los anaqueles del Pdval de Obispos pelado por completo”, señaló Mariana Siles, otra de las manifestantes.

En el resto del país

En una revisión, sobre si este episodio habría sido puntual, se encontró que el mismo sábado se habría generado una situación similar en el Bicentenario ubicado en un centro comercial de la Intercomunal Guarenas-Guatire. Los frustrados compradores habrían trancado la vía en protesta.

En Caracas, llamó la atención de que en algunos expendios se hizo una sola cola tanto para los productos regulados, como para el resto de los productos.

En otros lugares, podía encontrarse colas de 200 a 300 personas a las puertas del establecimiento, en tanto en lo interno prácticamente no había congestión en las cajas registradoras de pago.

El domingo, se suscitaron hechos similares de protestas ante el agotamiento de los alimentos en las cadenas públicas y privadas de venta.

El caso más cercano, se originó en el Bicentenario de Macaracuay en el sureste caraqueño, donde cerca de la 9 de la mañana los compradores tomaron la vía en protesta porque “no había que comprar”.

Luego de civilizadas gestiones de la Guardia Nacional y la Policía Nacional, que se apersonaron en el lugar, se logró que se disolviera la protesta. Los ciudadanos regresaron a su cola ante las puertas del supermercado, a la espera de que llegaran los productos de la cesta básica.

Informaciones no confirmadas, que se difundieron a través de las redes sociales, dieron cuenta de protestas similares en distintas ciudades del país.

Vale la pena destacar las coincidencias en el comportamiento ciudadano, indistintamente de dónde ocurrieron las protestas.

Por primera vez, la ira popular no la emprendió en contra de los comercios. No hubo saqueos. La protesta fue enfilada en contra del Gobierno de Nicolás Maduro. La gente pedía que enviaran los alimentos. Supieron a quien pedirle.

Igualmente, no se registraron o al menos no se ha conocido, de hechos represivos por parte de las autoridades encargadas de resguardar el orden público.

Esta semana, que coincide con el fin de mes, es previsible que las colas se multipliquen y aumenten. Si el suministro de productos de la cesta básica no se regulariza, es de esperar que también aumente el número de protestas.

Con información y gráfica del Diario de Los Llanos de Barinas

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

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