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Se desmorona el producto interno bruto

Se desmorona el producto interno bruto


Los inversionistas precisan de indicadores económicos para decidir donde colocar su dinero. Esa información de naturaleza estadística son usualmente preparadas por los bancos centrales.

Siendo los dos principales indicadores (1) el crecimiento económico del país, medido por la comparación de la producción de bienes y servicios con respecto al año anterior (PIB) y (2) el aumento del costo de la vida, en un indicador que se denomina “inflación”, que refleja también con respecto al año previo, el aumento de precios de bienes y servicios.

Otro índice que revisan los inversionistas, es el de la balanza de pagos, que no es otra cosa de cómo es la relación de flujo, hacia y desde el país, de las divisas. Lo que refleja si el país exporta dinero, cuando el flujo es negativo, o exporta bienes, cuando es positivo y, además, estaría recibiendo capitales.

La otra referencia es la tasa de cambio de la moneda local con respecto al dólar. En este aspecto los inversionistas son más acuciosos. Porque de esta tasa de cambio, de si se revalúa o devalúa la moneda, así como de la legislación, va a depender la repatriación de los capitales y la facilidad para importar materia prima, cuando se trata de una inversión en la industria manufacturera.

Por supuesto que existen otros indicadores, sobre todo los relativos a la legislación comercial, industrial y laboral, que recibe la atención de los inversionistas.

Venezuela es un país donde no hay ciertamente apego, por al publicación de los indicadores “macroeconómicos”, que es como se denominan estos indicadores.

A parte de no ser publicados a tiempo por las autoridades, los economistas también expresan razonadas dudas sobre la seriedad y precisión de la cifras, cuando estos indicadores son dados a conocer.

Sin embargo, hay momentos en los cuales no se requiere conocer las cifras de los indicadores para saber que son negativos. Tal es el caso de Venezuela en estos tiempos.

En el 2016, la inflación superó ampliamente el 800 por ciento. Y en lo que va del 2017, el consumidor venezolano puede dar fe que la inflación, aunque el BCV no la publique, podrá ser superior.

En cuanto al Producto Interno Bruto (PIB), que tiene varios años en números negativos –decrecimiento- significa que cada año se ha producido menos bienes y servicios que el año anterior.

Lo que tampoco es un secreto. El consumidor venezolano también puede dar fe que desde por lo menos el 2013, cada año hay menos productos en cantidad, variedad y calidad, que el año anterior; hasta el punto que la escasez ha pasado a ser el indicador de más fácil lectura.

Esta disminución del PIB se ha acelerado en el último mes, por efecto de la paralización de la economía por razones de inestabilidad social y política.

Solo en el mes de abril, más de la mitad de los días no han sido laborales. Lo que viene ocurriendo desde que la Sala Constitucional emitió dos sentencias en las cuales suspende las competencias de la Asamblea Nacional.

Paralización que ha contado con el impulso del gobierno, que ante cualquier protestas procede a bloquear los ingresos por vía terrestre a las principales ciudades, o a declarar como días no laborables estas fechas. Tal como ocurrió en la Semana Santa.

Eduardo Martínez / VisiónGlobal / @ermartinezd

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