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Se sumaron los billetes al desabastecimiento de productos básicos

Se sumaron los billetes al desabastecimiento de productos básicos


La escasez de billetes de cualquier denominación alcanzó esta semana a los venezolanos. La experiencia de más de un años de desabastecimiento de los productos básicos, sirvió para que se cambiara la cola de los supermercados y farmacias, por colas ante cajeros automáticos y taquillas bancarias.

Este viernes, para sorpresa de todos, la colas en los cajeros automáticos llenaron las aceras y los pasillos de los centros comerciales. Lo que se puede observar en la gráfica que acompaña esta crónica, en un centro comercial de la capital.

Las restricciones para los montos que pueden ser retirados, agregó otro peldaño al malestar de las personas en las ciudades y poblaciones.

En la Venezuela rural, estas restricciones impulsaron la temperatura social a niveles de desesperación. Muchos trabajadores del campo, que cobran cada semana en efectivo, se encontraron con que sus patronos no habían podido retirar el monto de la nómina semanal “por exceder los 10 mil bolívares diarios”.

En una economía precaria como la venezolana, con inflación de tres dígitos, los consumidores deben administrarse para poder adquirir alimentos y medicamentos.

No todos los vendedores de comestibles tienen puntos de venta, que permita a los venezolanos bancarizados y con una tarjeta de débito, adquirir los productos.

En la medida que salimos de las ciudades y poblaciones, es casi obligatorio el uso del efectivo.

Por ejemplo los pensionados, que deben sacarle el jugo a cada bolívar por lo exiguo del monto de la pensión, acuden a los mercados a cielo abierto. Lugares donde señalan que se puede comprar más barato.

Sin embargo, son contados los vendedores de estos operativos que cuenta con una tarjeta de debito.

La cuenta es muy sencilla. Para hacer un mercadito, se necesitan no menos de 20 mil bolívares. Un kilo de arroz o azúcar cuesta 2.600 bolívares cada uno. Un paquete de leche en polvo, unos 7 mil. Un kilo de café 8 mil bolívares. Medio kilogramo de queso blanco, más de 5 mil bolívares.

Si le agregamos un cartón de huevo, casi 6 mil, y los vegetales frescos perecederos, encontramos que un consumidor debe ir al mercado con no menos de 20 mil bolívares. Lo que equivale a dos días de cola, ante los cajeros automáticos, para retirar ese monto.

Al revisar las necesidades de los comerciantes, que deben pagar a los obreros de paga semanal en efectivo, lo cual ocurre también con los trabajadores del campo, estamos en presencia de limitaciones que impiden que se pueda honrar los pagos de los salarios.

Se puede pensar que el caso de los comercios, el propietario podría no depositar en sus cuentas bancarias el efectivo que reciben de sus clientes. Lo cual teóricamente pudiera servirles.

Sin embargo, el comercio viene reportando que en la última semanas se ha incrementado el pago con tarjeta y, por ende, reducido el pago en efectivo.

Versados en la materia, economistas y empresarios, señalaron esta semana que el disparo de la inflación, el aumento del salario mínimo y la imprevisión del Banco Central de Venezuela (BCV), ha ocasionado que no el sistema financiero no cuente con suficientes billetes.

El BCV también, señalan los expertos, no ha emitido billetes con denominaciones superiores a los 100 bolívares. Lo que habría propiciado la escasez de efectivo, que a su vez habría obligado a los bancos a reducir el monto máximo de los retiros en efectivo.

Esta nueva crisis, que muchos venezolanos no tienen clara todavía, dará mucho de que hablar en los próximos días. Lo que la gente gana, no le alcanza para adquirir los productos de la cesta básica. Y ahora, para rematar, a lo que gana, no le puede poner la mano para comprar lo que necesita.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

 

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