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Solo si eres caraqueño podrás entender el valor de las cosas expresadas en la siguiente lista

Solo si eres caraqueño podrás entender el valor de las cosas expresadas en la siguiente lista


Caracas es sin duda una ciudad de contrastes. Quienes nacimos y vivimos en ella hemos aprendido a quererla y a entenderla a pesar de sus excesos, de su recurrente violencia y de su intrincado ritmo de vida

La ciudad que llegó a ser considerada “La sucursal del cielo” muestra hoy para muchos de sus habitantes su rostro menos amable y bonito, pero para aquellos que recordamos su carácter apacible, que hemos recorrido sus entrañas y que nos hemos deleitado con su naturaleza existen aún entre sus calles y su gente rasgos y peculiaridades que hacen de esta urbe un lugar inigualable y auténtico, cualidades que únicamente un caraqueño reconocería al hablar de una de las capitales más antiguas de Latinoamérica, pues aunque nos pasemos el día entero quejándonos de sus defectos, en el fondo la amamos y no nos gusta que otros hablen mal de ella.

Es por eso que a continuación presentamos una lista de 10 cosas que solo un habitante de la Gran Caracas es capaz de entender o valorar en su convivencia con la ciudad:

1. El amor por El Ávila: Sólo un caraqueño entiende la importancia que tiene esta hermosa montaña dentro del paisaje cotidiano de la ciudad. A este imponente cerro lo miramos, lo admiramos, lo visitamos, le tomamos fotos y lo veneramos como a un protector, siempre nos señala el norte y nos ayuda a ubicarnos en todo momento.

2. Pasear por el casco histórico: Recorrer a pie el centro de Caracas es sin duda alguna una experiencia enriquecedora para quienes valoramos su antigüedad y arquitectura, pues muchos de sus edificios y de sus espacios fueron escenarios de acontecimientos y hazañas que marcaron la historia de nuestro país. Visitar la Casa de Simón Bolívar, entrar a las piñaterías que bordean la plaza El Venezolano, alimentar a las palomas en la Plaza Bolívar, tomarse una foto en la Catedral de Caracas y conocer la sede de El Capitolio son solo algunas de las actividades que se pueden realizar durante su recorrido. Conocer y aprenderse los nombres de sus esquinas también representa un reto interesante para los capitalinos, pues aunque sabemos por ejemplo que existe la esquina La Pelota, muy pocos podemos en realidad identificar dónde queda.

3. Traslados en Metro: Caraqueño que se ufane de ser caraqueño se ha montado por lo menos una vez en este popular sistema de transporte, fundado el 2 de enero de 1983, y aunque lamentablemente el servicio que presta hoy en día dista mucho del que ofreció en sus inicios, todos los que vivimos en el Área Metropolitana entendemos la importancia de contar con un medio de transporte rápido y masivo propio de las grandes metrópolis. Ciertamente no todos usamos el Metro para trasladarnos pero basta que éste se paralice por cualquier motivo, para que todos los que hacemos vida en esta urbe de alguna forma suframos las consecuencias. Solo nosotros somos capaces de sortear sus averías y retrasos y sobrevivir en el intento.

4. El tráfico citadino: Cuando eres caraqueño te causa gracia  el tráfico de otras ciudades, nos acostumbramos tanto a pasar horas y horas en los vehículos que nos hemos hechos expertos en sacarle punta a ese espacio de tiempo. Los caraqueños leemos el periódico, respondemos mensajes, hablamos por teléfono, comemos, bebemos, dormimos y hasta nos maquillamos en medio del caos vehicular que experimenta a diario la ciudad. Otro beneficio de manejar o circular por la ciudad es que si aprendiste a manejar en Caracas, de seguro eres un experto en conseguir atajos y caminos verdes.

5.  El clima: Para los capitalinos no hay clima como el de Caracas: templado y fresco. Pero eso sí, basta que medio suba la temperatura para que nos sintamos “como en Maracaibo”, o que llegue “El Pacheco” para ponernos cuanto suéter y bufanda tengamos en casa para sentirnos como Suiza.

6.  El arte en la ciudad: Los caraqueños entendemos el valor de la cultura por eso nos deleitamos cuando en la vía nos topamos con obras de arte como la Esfera de Soto, el Mural de Zapata, el Mural Jardín Lumínico que está en la Prados del este, el Mural Entramados de Chacao, el cubo Virtual Azul y Negro de Soto que está en la Plaza Brión de Chacaito y otras más que le dan su toque  de encanto y estilismo a la ciudad. Su presencia nos llena de mucho orgullo.

7. Íconos de luz y color: Los habitantes del valle caraqueño adoramos la modernidad y por eso disfrutamos el espectáculo que ofrecen las vallas publicitarias en el tramo de la autopista Francisco Fajardo entre Bello Monte y Las Mercedes. La mezcla de imágenes y eslóganes permite a los que transitan por la vía recrear la vista y vivir una experiencia sensorial única. En diciembre, cuando la ciudad se alborota con el espíritu navideño, resulta muy divertido ver a los personajes de esta especial época cobrar vida en la fachada de los edificios y centros comerciales del este de Caracas.

8. La importancia de la calle del hambre: Vivir y trabajar en Caracas implica sumergirse en su agitado ritmo de vida, en el que muchas veces el tiempo suele ser escaso incluso hasta para comer. Es por eso que los caraqueños hemos desarrollado la habilidad de saber dónde comer los mejores asquerositos con todas sus salsas y variaciones. Y aunque existen diversos lugares para tal fin, solo uno se ha ganado la fama de ser el mejor por su  variedad y cantidad.

9. El vuelo de las guacamayas:  ¿En qué ciudad del mundo estas coloridas aves vuelan así de libre? Solo en Caracas. No existe caraqueño que no se haya detenido por lo menos un instante a disfrutar del vuelo de estos simpáticos y peculiares animalitos, que sin temor alguno surcan el cielo capitalino todas las mañanas y las tardes en busca de alimento. La relación de la capital con estas aves es tan estrecha y natural que hay incluso ciudadanos que se dedican a proveerles alimento, principalmente semillas de girasol, en sus propias casas. Otras aves a las que nos hemos acostumbrado como son los loros y las garzas. De los primeros amamos su alboroto al volar y de las segundas el salpicado de color que forman al asentarse en las riveras del río Guaire justo en el tramo del Parque Los Caobos.

10. El modo de hablar: Nuestra capital es un compendio de culturas y saberes. En todos sus espacios, desde el metro hasta sus iglesias, es común escuchar palabras y modismos que reflejan la realidad en la que nos desenvolvemos y que nos diferencian del resto de nuestros compatriotas.

Identificar a un caraqueño por su forma de hablar puede resultar muy fácil, en primer lugar porque posee una particular forma de pronunciar que lo hace único, ese llamado “mandibuleo” que nadie sabe explicar pero que se cuela, a veces sutilmente, en cualquier conversación entre citadinos.

En segundo lugar están las expresiones y  las ocurrencias de los capitalinos. Palabras como birra (cerveza); brutal (algo demasiado bueno); burda (mucho), camionetica; choro (malandro o delincuente) o Lucas (cientos de bolívares) demuestran la capacidad creativa y el buen humor que tenemos los caraqueños.

El Universal

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