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¿Son las barbas la solución contra las invencibles bacterias?

¿Son las barbas la solución contra las invencibles bacterias?


Si te retaran a encontrar un nuevo antibiótico, ¿dónde empezarías a buscar? ¿En un pantano? ¿En una isla remota? Quizás. Pero, ¿alguna vez se te ocurriría ponerte a peinar barbas? El doctor y periodista Michael Mosley investiga.

En el programa de la BBC “Confía en mí, soy doctor” hacemos experimentos cuyos resultados a veces son genuinamente nuevos para la ciencia.

En una serie anterior, por ejemplo, descubrimos que uno puede cortar las calorías en la pasta sencillamente cocinándola, enfriándola y volviéndola a calentar.

Peinando barbas para encontrar antibióticos… extraño pero cierto.

Ese fue un resultado muy gratificante. Pero nuestro descubrimiento más reciente -encontramos bacterias que parecen estar produciendo una nueva forma de antibiótico- parece más significativo.

Lo que fue particularmente encantador fue que las encontramos creciendo en la barba de un hombre.

Las barbas, como probablemente habrás notado, están nuevamente de moda. La barba cortina, la de chivo, la de cuello, la perilla… todas tienen sus entusiastas.

Sin embargo, tantas barbas creciendo por doquier, como la grama bajo el sol primaveral, inevitablemente dispararon una reacción negativa.

Los críticos alegan que las barbas no sólo son una afectación irritante sino que pueden alojar bichos desagradables.

Pero, ¿cuál es la evidencia de que son un riesgo sanitario?

Los pognofóbicos -la gente que le tiene pavor a las barbas- confirmaron su miedo con un estudio reciente hecho en Nuevo México, Estados Unidos, donde encontraron rastros de enterobacterias de las que usualmente se encuentran en las heces en una muestra aleatoria de barbas.

Como lo dijo un diario: “Algunas barbas contienen más popó que un inodoro”.

No obstante, ¿será típico?

Tal vez alojen algo menos desagradable que bichos.

Un estudio reciente y algo más científico, llevado a cabo en un hospital estadounidense, arrojó conclusiones muy distintas.

Para esa investigación, publicada en el Journal of Hospital Infection, tomaron muestras de los rostros de 408 empleados del hospital con y sin vello facial.

Tenían buenas razones para hacerlo. Las infecciones adquiridas en los hospitales son causa de muchas enfermedades y muertes.

Las manos, los delantales blancos, las corbatas y el equipo ya han sido culpados, ¿y las barbas?

Pues los investigadores quedaron sorprendidos al encontrar que eran los empleados cuidadosamente afeitados, no los barbudos, los que tenían más posibilidades de llevar algo desagradable en sus rostros.

Entre el grupo sin barba había el triple de probabilidades de hallar especies conocidas como Staphylococcus aureus resistente a la meticilina o SARM, una fuente particularmente común y problemática de infecciones adquiridas en hospitales por ser resistente a tantos antibióticos.

Entonces, ¿qué está pasando?

Los investigadores señalaron que afeitarse puede causar microabrasiones en la piel “lo que puede fomentar la colonización y proliferación bacteriana”.

Quizás. Sin embargo hay otra explicación más plausible: que las barbas estén combatiendo infecciones.

¿Improbable?

Motivados por la curiosidad, recientemente hicimos un muestreo aleatorio de barbas y se las enviamos al doctor Adam Roberts, un microbiólogo basado en University College London.

Por pura curiosidad, la BBC se puso a analizar barbas.

Roberts logró hacer crecer más de 100 bacterias diferentes de nuestras barbas, incluyendo una que se encuentra más comúnmente en el intestino delgado. Sin embargo, como él explica, eso no significa que proviene de heces.

Ese tipo de resultados son normales y no hay razón para preocuparse.

Lo que es mucho más interesante es que notó que en algunas de las placas de Petri algo claramente estaba matando a las otras bacterias. El sospechoso más obvio era un microbio.

Tendemos a considerar a los microbios como enemigos, pero ellos definitivamente no nos ven de la misma manera.

En su mundo, las bacterias y los hongos se la pasan compitiendo entre ellos. Pelean por comida, recursos y espacio. Al hacerlo, a lo largo de milenios, han desarrollado unas de las armas más sofisticadas: los antibióticos.

El hongo Penicillium notatum. ¿Habrá algo parecido en las barbas?

La penicilina fue originalmente extraída del Penicillium notatum, una especie de hongo. Las propiedades fueron descubiertas por Alexander Fleming cuando se dio cuenta de que una espora del hongo, que accidentalmente voló desde un laboratorio cercano y entró en el suyo, había matado una bacteria que tenía en una placa de Petri.

¿Podría ser que nuestros misteriosos microbios estuvieran haciendo algo similar? ¿Matando bacterias produciendo algún tipo de toxina?

“Sí”, responde Roberts con mucha cautela. “Posiblemente”.

Asesinos silenciosos

Roberts identificó a los asesinos silenciosos como parte de una especie llamada Staphilococcus epidermidis. Cuando los puso a prueba contra un tipo de la enterobacteria Escherichia coli (E. coli) muy resistente a las drogas, mataron sin piedad.

Purificar y poner a prueba apropiadamente un antibiótico nuevo es tan costoso y tiene tan alto índice de fracaso que es extremadamente dudoso que los médicos vayan a poder prescribir “Barbacilina” en el futuro cercano, pero Roberts toma muy en serio la búsqueda de reemplazos para nuestro inventario actual de antibióticos.

Como señaló, las infecciones resistentes a los antibióticos matan al menos a 700.000 personas al año, y está proyectado que llegarán a 10 millones para 2050.

No hemos encontrado ningún antibiótico nuevo en los últimos 30 años.

¿Sorprendente, no, lo que uno puede encontrar en una barba?

BBC

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