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Toy Story 20 años de aventuras

Toy Story 20 años de aventuras


El 19 de noviembre de 1995 se estrenó en los cines una cinta que cambiaría el curso de la animación y abriría la puerta a una nueva era digital computarizada: Toy Story.

Hoy en el marco de la celebración de sus 20 años, la película protagonizada por un puñado de juguetes que cobraba vida durante la ausencia humana, está lista para seguir adelante su camino con una cuarta entrega que verá luz el 15 de junio de 2018.

Pero antes, el 14 de diciembre, Disney Channel estrenará un especial para conmemorar estas dos décadas de magia. En él se recordarán Toy Story 2 (1999), Toy Story 3 (2010) y se compartirán detalles de Toy Story 4, cinta que, a diferencia de sus predecesoras, apostará a una comedia romántica entre el vaquero Woody y la pastora de ovejas Bo Peep, alejada de la trilogía original.

La historia es dirigida por John Lasseter (creador de la primera película y quien se inspiró en la historia de amor entre él y su esposa Nancy), con Josh Cooley, Will McCormack y Rashida Jones detrás del guión.

En el cuarto de Andy

Los secretos de Toy Story, el primer largometraje de Pixar, salen a la luz dos décadas después de su estreno.

Datos interesantes como que Woody iba a hablar como el icónico vaquero John Wayne o que el dinosaurio Rex fue incluido en la trama producto del éxito obtenido en taquilla por el filme de Steven Spielberg, Parque Jurásico, son algunos de ellos.

Este fue el primer largometraje de Pixar (compañía de animación que nacía tras romperse el coco con la cinta) y se realizó con 300 computadoras (en lugar de las 53 que tenían previstas).

Otro dato curioso es que para lograrla trabajaron 110 animadores (en lugar de ocho), durante cuatro años, y su costo total fue de 30 millones de dólares, con una recaudación de más de 552 millones en todo el mundo.

Ni tan descabellado fue, pues cada cuadro de la película supuso entre cuatro y trece horas de trabajo, lo que hace creer que se buscaba la perfección, aunque esta no exista.

Hasta la llegada a la cartelera de la película protagonizada por las hermanas Elsa y Anna: Frozen, Toy Story 3, era la cinta animada más taquillera en la historia y la número uno en 2010, proyectándose en 2D, 3D y fuera de las salas de cine convencional, también en Imax.

Rompiendo paradigmas

Aunque muchos no lo saben, Toy Story surgió del corto Tin toy, en el que un grupo de juguetes cobraba vida cuando se quedaban solos. Alejada de ser un musical o un cuento de hadas, según relató en la expo D23, su director John Lassetter, la historia quería ir más allá con toques de humor que no demoraron en conquistar al público. Punto de partida que permitió a Pixar, además, ir desarrollando personajes más complejos con conflictos emocionales realmente adultos, conforme llegaba a las salas una nueva entrega, exaltando la amistad y la unión por encima de cualquier cosa.

Mientras estos muñecos crecían con los años y se hacían cada vez más humanos, Pixar se aventuró a seguir creando. Así aparecieron Nemo, Rayo McQueen, la valiente Mérida, los superhéroes de la familia Parr (Los Increíbles), Sully y Mike, el robot ambientalista Wall-e, el niño explorador Rusell (UP) y, ¡cómo dejarlos por fuera!, Alegría, Desagrado, Tristeza e Ira, quienes han llevado el trabajo de animación creado en los estudios más lejos de lo que alguna vez imaginaron sus creadores. De allí que el estudio de animación cuente hoy con 40 nominaciones al Oscar, sin incluir las que podrían sumarse por Intensamente, y más de $6 mil millones en ganancias alrededor del mundo.

Fábrica de sueños

La historia detrás de la compañía que hace 20 años se estrenó con Toy Story, nace en 1979, específicamente en Lucasfilms, gigante que, en aras de seguir desarrollando tecnología, creó un departamento de animación computarizada que se consolidó en 1983 con la incorporación de un animador.

Al año siguiente, Steve Jobs compró el proyecto y contrató a todo el equipo que había detrás, para realizar cortos, dándole en 1986 el nombre de Pixar al emporio.

Cinco años más tarde Disney se unió al proyecto, a través de la distribución de esas historias, pero eclipsada con los productos y la mística de trabajo decidió apoyar el estreno de Toy Story, la primera película animada digitalmente realizada, adquiriendo en 2006 por unos 7 mil 400 millones de dólares la empresa, con la idea de producir un filme por año, teniendo en mente la producción de secuelas y precuelas para mantener al público cautivo.

Escribiendo para ellos mismos y pensando en agradar su deseo de contar historias diferentes, por encima de las imposiciones de Disney, los creativos de Pixar se escudaron en la tesis de que sólo pasarían tanto tiempo haciendo lo mismo si, además de creerse la historia, la amaban. Fue así cómo Disney selló el trato, dejando en sus manos una responsabilidad que pronto daría sus primeros frutos.

El resultado por Toy Story fueron tres nominaciones al Oscar, incluyendo la de mejor guión original, y, con los años, la creación de la universidad de Pixar, una compañía que cuenta hoy con mil 200 empleados, abocados a ser creativos, que renovó el género y abarató los costos de producción de las películas animadas.

20 años + Toy Story= 2 parques

Para conmemorar las dos décadas de la cinta animada, el presidente de Walt Disney Parks and Resorts, Bob Chapek, anunció en la D23 Expo 2015 la creación de “Toy Story Land”, en Disney’s Hollywood Studios (Orlando), con 44 mil 500 metros cuadrados de construcción. Y aunque la fecha de apertura sigue en suspenso, se trabaja sin descanso para inaugurar algunas de las atracciones que lo integrarán antes de 2018, cuando la saga de la cinta continúe en los cines.

El proyecto original muestra la instalación del patio de Andy (que ya se construyó en París) con los enormes juguetes repartidos en todo el espacio, en el que destacarán dos juegos: uno para los más grandes de la casa y otros para los más chicos.

A cuenta gotas, se ha dicho que habrá un paseo en platillos voladores con los marcianitos del filme y una montaña rusa en la que se recorrerá el cuerpo de Slinky, el perro con cuerpo de resorte. Además,  se abrirá un lugar llamado Toy Story Manía! que tendrá atracciones en 3D.

Pero antes, en París, esta semana un primer experimento con condiciones similares al que habrá en Estados Unidos, abriría sus puertas: Toy Story Playland, con una atracción que incluye el vuelo en paracaídas de los soldaditos verdes (de dos minutos de duración), una pista en forma de “U” con el carrito a control remoto a escala gigante o una montaña rusa de corte familiar que se recorre sobre el perrito Slinky.

Pelotas y luces de navidad a gran escala, construcciones de Lego y dominós  son parte del jardín de Andy, donde el público se sentirá diminuto como parte de la diversión.

Al infinito y más allá

Enfocada en desarrollar franquicias fílmicas, la idea actual de la factoría Disney es generar marcas a través de sus películas, con la intención de maximizar el retorno de la inversión.

Abarrotando el mercado, los productos a la venta son incalculables y variopintos, pasando por algo tan simple como un caramelo o un chocolate, hasta algo más complejo como un videojuego, sin olvidar las prendas de vestir, juguetes, artículos del hogar y papelería, entre otros.

La intención de esta agresiva campaña de marketing es mantener y, por qué no, aumentar el crecimiento de la franquicia en ganancias, con la promesa de llevar ese 22% logrado en 2014 y un ingreso declarado de 48.813.000.000, al infinito y más allá, como diría el personaje Buzz Light Year en la cinta, aplicando en la estrategia una inversa a la de muchas marcas: crear una historia, una película en este caso, que vendrá acompañada de productos y servicios.

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