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“TSJ del horror” por: Román Ibarra

“TSJ del horror” por: Román Ibarra


Román Ibarra / @romanibarra.

La sentencia No.9 emitida por el Tribunal Supremo de Justicia, a través de su Sala Constitucional comenzando el mes de marzo, es ni más ni menos, que un golpe de estado institucional perpetrado por el amo de esa instancia, Diosdado Cabello, a la jauría impuesta por sus designios en fecha 23 de diciembre de 2015, cuando ya no tenía ninguna legitimidad la AN que él presidió en mala hora, y por desgracia.
En efecto, estamos asistiendo a las postrimerías de toda razón jurídica en las manos de unos sujetos sin cualidades profesionales, ni éticas dispuestos a violentar el marco de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, a cambio de unos mendrugos que les lanza su amo, y para mantenerse disfrutando del boato del poder mal habido. Es una vergüenza y un despropósito la sola lectura de ese bodrio jurídico, con el cual, pretende desconocerse la autoridad que otorga la Constitución a la AN, para la revisión de actos como aquel en el que se designó a los magistrados chimbos que hoy pretenden imponer la voluntad del malandro que necesita a todo evento cuidar sus negocios y su poder cada día más amenazado por la voluntad democrática del pueblo venezolano.
Advierten en su sentencia, que en caso de que la AN intente revisar la designación de los magistrados chimbos, constituiría un fraude!! Qué descaro, y qué atropello a la razón. Fraude fue su designación y la violencia utilizada para desconocer todos los procedimientos, y lapsos establecidos por el comité de postulación para las entrevistas, impugnaciones que no se hicieron, y posterior juramentación.
Se trata de otra vulgaridad y ataque a la ya precaria institucionalidad promovida, primero por Chávez y ahora por sus secuaces, encabezados por Diosdado, quien luce como el verdadero poder en el país.
Ya lo había advertido el presidente de la AN, Henry Ramos Allup, que se estaba preparando un golpe de estado desde el TSJ, y en efecto lo llevaron a cabo sin pudor, ni recato. Conceptos que desde luego no pueden conocer, ni respetar quienes actúan como perros frente al amo que les da de comer. Son abyectos, y obsecuentes.
Es interesante observar, por ejemplo, que si bien es cierto que todo el procedimiento llevado a cabo para la designación de estos ¨magistrados¨ fue inconstitucional, e ilegal, no es menos cierto que guardando ciertas distancias con el atropello judicial contenido en la sentencia de marras, no todos los miembros de esa Sala Constitucional la firmaron, lo cual, revela divisiones en el seno del gobierno, y su brazo judicial, el TSJ.
Son muchos los acontecimientos que tendremos que vivir con estos poderes secuestrados por el oficialismo, pero tenemos la esperanza y fe de que también podrán revertirse los entuertos creados para dar paso a instancias de reconocimiento mutuo, y auspicio de la gobernabilidad que abra caminos a la concordia, la democracia, y la paz. Tenemos muchísima fe en la conducción sabia, y serena, pero firme de la MUD y su fracción parlamentaria, para que en breve –si ello es posible- allanar el camino para la mejor salida constitucional a esta crisis inédita en nuestro país.
El venezolano común pide a gritos que haya una válvula de escape a la inmensa presión política, económica y social que nos aqueja, y entre todos avancemos hacia una sociedad productiva, y solidaria. Ojalá haya gente sensata en el seno del gobierno que les abra los ojos, no sólo al mandamás, sino al presidente Maduro para que contribuyan. Para luego es tarde!!

La sentencia No.9 emitida por el Tribunal Supremo de Justicia, a través de su Sala Constitucional comenzando el mes de marzo, es ni más ni menos, que un golpe de estado institucional perpetrado por el amo de esa instancia, Diosdado Cabello, a la jauría impuesta por sus designios en fecha 23 de diciembre de 2015, cuando ya no tenía ninguna legitimidad la AN que él presidió en mala hora, y por desgracia.
En efecto, estamos asistiendo a las postrimerías de toda razón jurídica en las manos de unos sujetos sin cualidades profesionales, ni éticas dispuestos a violentar el marco de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, a cambio de unos mendrugos que les lanza su amo, y para mantenerse disfrutando del boato del poder mal habido. Es una vergüenza y un despropósito la sola lectura de ese bodrio jurídico, con el cual, pretende desconocerse la autoridad que otorga la Constitución a la AN, para la revisión de actos como aquel en el que se designó a los magistrados chimbos que hoy pretenden imponer la voluntad del malandro que necesita a todo evento cuidar sus negocios y su poder cada día más amenazado por la voluntad democrática del pueblo venezolano.
Advierten en su sentencia, que en caso de que la AN intente revisar la designación de los magistrados chimbos, constituiría un fraude!! Qué descaro, y qué atropello a la razón. Fraude fue su designación y la violencia utilizada para desconocer todos los procedimientos, y lapsos establecidos por el comité de postulación para las entrevistas, impugnaciones que no se hicieron, y posterior juramentación.
Se trata de otra vulgaridad y ataque a la ya precaria institucionalidad promovida, primero por Chávez y ahora por sus secuaces, encabezados por Diosdado, quien luce como el verdadero poder en el país.
Ya lo había advertido el presidente de la AN, Henry Ramos Allup, que se estaba preparando un golpe de estado desde el TSJ, y en efecto lo llevaron a cabo sin pudor, ni recato. Conceptos que desde luego no pueden conocer, ni respetar quienes actúan como perros frente al amo que les da de comer. Son abyectos, y obsecuentes.
Es interesante observar, por ejemplo, que si bien es cierto que todo el procedimiento llevado a cabo para la designación de estos ¨magistrados¨ fue inconstitucional, e ilegal, no es menos cierto que guardando ciertas distancias con el atropello judicial contenido en la sentencia de marras, no todos los miembros de esa Sala Constitucional la firmaron, lo cual, revela divisiones en el seno del gobierno, y su brazo judicial, el TSJ.
Son muchos los acontecimientos que tendremos que vivir con estos poderes secuestrados por el oficialismo, pero tenemos la esperanza y fe de que también podrán revertirse los entuertos creados para dar paso a instancias de reconocimiento mutuo, y auspicio de la gobernabilidad que abra caminos a la concordia, la democracia, y la paz. Tenemos muchísima fe en la conducción sabia, y serena, pero firme de la MUD y su fracción parlamentaria, para que en breve –si ello es posible- allanar el camino para la mejor salida constitucional a esta crisis inédita en nuestro país.
El venezolano común pide a gritos que haya una válvula de escape a la inmensa presión política, económica y social que nos aqueja, y entre todos avancemos hacia una sociedad productiva, y solidaria. Ojalá haya gente sensata en el seno del gobierno que les abra los ojos, no sólo al mandamás, sino al presidente Maduro para que contribuyan. Para luego es tarde!!

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