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Un Poder Electoral que pone obstáculos en la vía del Referéndum Revocatorio

Un Poder Electoral que pone obstáculos en la vía del Referéndum Revocatorio


El Consejo Nacional Electoral (CNE), un poder del Estado que se supone autónomo en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, es hoy un ente que muchos califican como una marioneta; cuyos hilos se templan o se aflojan desde Miraflores, con la ayuda de algunos dirigentes connotados del PSUV, que hablan incluso en su nombre, como si dirigieran en la sombra al ente comicial.

La coalición de partidos opositores, agrupada en lo que se conoce como la MUD, amparándose en los artículos 71 al 74 de la referida carta magna, ha decidido activar en Venezuela el Referéndum Revocatorio como una vía para desalojar del poder al presidente Maduro, convencidos de que es la única salida a la crisis global en la nación petrolera.

De tal manera que el 2 de mayo  la MUD consignó 1 millón 800 mil firmas recolectadas en apenas tres días, y desde entonces  ha transcurrido ya un mes de plazo, tiempo durante el cual, según las denuncias de los promotores del revocatorio, el CNE ha jugado “plastilina” con el reglamento que aprobó este organismo para validar las firmas necesarias.

En este proceso, que en el lenguaje popular del venezolano denominan “operación cangrejo”, el centro de la polémica ha sido un reglamento aprobado el 18 de diciembre de 2007 para la Promoción y Solicitud de Referendos Revocatorios. El cual ha sido, a juicio de los partidos opositores, caprichosamente modificado; creando instancias como las recolección del 1 por ciento de las firmas de los electores por cada estado y como requisito previo a la recolección del 20 por ciento del padrón electoral para activar definitivamente el referéndum revocatorio del primer mandatario nacional.

Desde la entrega de ese 1 por ciento obligatorio el 2 de mayo, los promotores de este recurso constitucional en Venezuela han debido transitar por un largo pasillo de alcabalas impuestas por el CNE. La primera de ellas, la verificación en estaciones de trabajo para contabilizar la cantidad de planillas y firmas.

Posteriormente,  las autoridades del ente comicial informaron que el siguiente paso, antes de la verificación de cada firmante acudiendo a centros habilitados para confirmar con su huella y presencia que sí firmaron la solicitud del revocatorio, consistía en un proceso de digitalización engorroso, con 5 validaciones. Integrantes de la MUD han denunciado que el CNE ha recurrido a criterios absurdos como el de invalidar una planilla porque en lugar de Presidente decía Precidente. Un error ortográfico sirvió para negar un derecho constitucional, alegan.

Por otra parte, la directiva del CNE ha suspendido en dos semanas 5  reuniones con representantes de la MUD para informarles la fecha en la cual se iniciará le verificación de los electores de que sus firmas son legítimas y voluntarias.

Críticos y analistas de la actual gestión del Poder Electoral sugieren que el organismo predecesor del CNE, que se denominó Consejo Supremo Electoral, fue incapaz de poner tantos obstáculos a los partidos opositores durante los 40 años que en Venezuela gobernaron Acción Democrática y Copei, en la hoy moribunda democracia representativa que nació bajó el amparo del fenecido Pacto de Punto Fijo.

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