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VENEZUELA: Hace 10 años la oposición pretendió esquivar un fracaso electoral con una renuncia

VENEZUELA: Hace 10 años la oposición pretendió esquivar un fracaso electoral con una renuncia


La cita electoral ya estaba pautada. Las parlamentarias en Venezuela se realizarían el domingo 4 de diciembre de 2005. Dos modelos se medirían en esa contienda: uno, centrado en los intereses del pueblo, y otro, subordinado a las apetencias imperiales, cuyos impulsores al saberse vencidos por la voluntad soberana, a menos de una semana de esas elecciones, tomaron el camino menos punzante: la renuncia.

Al principio —incluso antes de la publicación del cronograma electoral, el 1º de junio de ese año— la oposición venezolana, y como parte de su propio complot, manifestó la “voluntad” de participar en ese evento en el que se elegirían los 167 diputados a la Asamblea Nacional (AN) para el período 2006-2011.

El 7 de agosto de 2005, el secretario general de Acción Democrática, Henry Ramos Allup, salió a declarar el supuesto interés de la oposición de participar, no sin antes atacar al Consejo Nacional Electoral (CNE) y el sistema electoral.

“No importa si tenemos un CNE mentiroso, tenemos que ir a votar todos el 4 de diciembre”, manifestó ante los medios el hoy candidato a diputado por la autollamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la coalición de la derecha venezolana que irá a las elecciones de este 6 de diciembre, con el mismo sistema electoral contra el que ha arremetido sistemáticamente desde hace más de una década.

El guión de la derecha lo siguió el partido Copei, que se alternó el poder con AD durante 40 años, tiempo en el cual se se aplicaron en Venezuela políticas neoliberales que significaron exclusión y miseria para el pueblo.

“Seguiremos participando, hay que insistir que la lucha es electoral y política. La abstención no produce resultados favorables a nadie”, manifestó quien era entonces el secretario general de Copei, César Pérez Vivas.

Posteriormente, la maniobra pasó a una nueva etapa: el ataque al ente rector del Poder Electoral y al sistema, con el canto repetitivo de fraude, con la complicidad de corporaciones mediáticas dentro y fuera del país. Esta fase estuvo acompañada de una lista de condiciones.

Eliminación de las máquinas capta-huellas —elemento que permite la identificación inequívoca de cada elector y evita la duplicidad del voto, con lo que se cumple con el principio: un elector, un voto— fue una de sus principales peticiones, a lo que se sumó una auditoría previa del registro electoral y el conteo manual de los votos.

Luego, anexaron otras solicitudes: suspensión del proceso electoral e incluso la renovación de las autoridades electorales, alegando que para esos comicios no estaba garantizada la transparencia.

“Hoy deciden si van al 4-D”, tituló el diario Últimas Noticias en su portada de la edición que circuló el lunes 28 de noviembre, cuando, tras las condiciones, el CNE llamó a una reunión para discutir las solicitudes de la oposición. En dicho encuentro, el órgano electoral accedió al  retiro de los cuadernos electrónicos y las máquinas captahuellas, así como también a  auditar 45% de las máquinas electrónicas de votación luego de las elecciones, cuando originalmente estaba planteado auditar sólo 10%.

Sin embargo, al día siguiente, el martes 29, el referido diario salía con un titular que se dejaba ver las verdaderas intenciones de la oposición: “Ni la eliminación de la captahuellas los convenció de participar”. Así, se anunciaba el retiro de esas parlamentarias de la alianza AD-Copei.

Ramos Allup, ese mismo martes, pedía la renuncia de la directiva del árbitro electoral, anunciaba el retiro formal de la tolda blanca y llamaba a la abstención; mientras que Pérez Vivas pedía postergar las elecciones, alegando como una supuesta “burla” la eliminación de las captahuellas, pese a que era parte de sus condiciones.

Proyecto Venezuela, el Polo Democrático, Venezuela de Primera y Fuerza Liberal se unieron al plan de AD y Copei. Un día después, el miércoles 30 de noviembre, Primero Justicia se sumó al abandono, bajo el argumento de que la renuncia de los otros partidos constituía un “terremoto político” que les impedía defender los votos, aunque consideró un logro la eliminación de la captahuellas. Y el jueves 1 de diciembre, a menos de 72 horas de las elecciones, Un Nuevo Tiempo —entonces un partido regional— retiró a sus candidatos en el estado Zulia. “No podemos ser un ánima sola”, dijo Manuel Rosales.

Así, la derecha se auto excluía del Poder Legislativo. Una decisión que el propio Teodoro Petkott, uno de sus principales voceros, calificó de incorrecta, una culminación de errores, el “canto de cisne de la oposición”. “No te puedes retirar una semana antes de las elecciones, máxime cuando te has comprometido ante los observadores internacionales”, dijo entonces, citado por el diario El País, de España.

Los venezolanos acudieron a la cita democrática de ese año. Se eligieron los 167 diputados a la Asamblea Nacional, y la oposición, en un intento de desestabilizar la democracia venezolana y esquivar una nueva derrota electoral, quedó sin representación en el Parlamento hasta las elecciones de 2010, cuando obtuvo 67 curules .

A 10 años de aquella decisión, los partidos de agrupados en la MUD afirman estar dispuestos a participar en los próximos comicios parlamentarios, pautados para el 6 de diciembre, aunque el discurso de descalificación al árbitro electoral —basado en excusas como “ventajismo” o el desconocimiento de figuras como el acompañamiento internacional— sigue siendo el mismo que esbozaron en los días previos al 4 de diciembre de 2005.

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