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“Venezuela: la solución no violenta” por Alejandro Arratia Guillermo

“Venezuela: la solución no violenta” por Alejandro Arratia Guillermo


Alejandro Arratia Guillermo @ib_americanos_

En Venezuela la población exige la aplicación del Referendo Revocatorio contemplado en la Constitución Nacional vigente y, por lo tanto, de una legalidad indiscutible. En situaciones críticas sectores en pugna llegaron al convencimiento de renunciar a la violencia y concretar acuerdos haciendo sacrificios parciales de beneficios y derechos reales o supuestos. Recordamos siete casos: Colombia, Brasil, España, Chile, Birmania, Polonia y Checoslovaquia, aunque sometidos a un brevísimo resumen, seleccionados con la expectativa de que llamen la atención sobre la disimilitud de situaciones en las cuales los pactos se impusieron.

Las transferencias pacíficas del poder de la dictadura a la oposición democrática han sido un procedimiento universal consumado con éxito en diversas épocas. En situaciones críticas los sectores en pugna llegaron al convencimiento de que era mejor renunciar a la violencia y concretar acuerdos haciendo sacrificios parciales de beneficios y derechos reales o supuestos. En el caso de Venezuela, la población exige se aplique el referendo revocatorio contemplado en la Constitución Nacional vigente y, por lo tanto, de una legalidad indiscutible. El sabotaje oficial al referendo -que ya ha pasado con superávit el primer tramo del proceso- en desacato a la constitución y las leyes, envía a los venezolanos y la comunidad internacional el mensaje de que el gobierno toma partido por el conflicto.

GuerraSe sabe cómo comienzan las confrontaciones, imposible establecer límites de tiempo y daños. La arrogante actitud es prueba de debilidad y desprecio. Rechazan la oportunidad de someterse a una evaluación legal para demostrar si realmente la llamada revolución cuenta con el apoyo de los ciudadanos. Van 17 años, 6205 días, perseverando en la destrucción física y moral del país. En el ocaso prefieren el apocalipsis. Les exhortamos a que revisen la historia contemporánea y encontrarán ejemplos de soluciones pacíficas aceptadas por regímenes duros que algo hicieron por sus naciones, que tenían apoyo popular y, sin embargo, comprendieron que no podían continuar. Veamos siete casos, lo suficiente para apoyar las afirmaciones que venimos haciendo.

Colombia. Gustavo Rojas Pinilla. Una dictadura sui generis (1953-1957). Derrocado por un paro nacional de gremios de producción, estudiantes y la sociedad civil, entregó el poder a una junta militar que a los 15 meses, mediante proceso electoral, fue sustituida por los partidos tradicionales.

Brasil. João Baptista de Oliveira Figueiredo (1979 -1985). Los brasileños no habían ejercido el derecho al voto desde el golpe de Estado de 1964. El movimiento popular “Directas ya”, surgido en 1983, forzó a finales de 1984 la elección indirecta de un civil. Fue electo Tancredo Neves, primer presidente ajeno al control militar, poniendo así fin a la dictadura.

España. Dictadura franquista desde 1939. Entre 1969-1978 las elites políticas, venciendo las resistencias de grupos favorables u opuestos a la dictadura, pese al encono dejado por la guerra civil, concretaron una estrategia viable: ir de las leyes franquistas a la constitucionalidad democrática. Con el Pacto de la Moncloa (1977) sellaron los acuerdos. En completa libertad política se aprobó la Constitución de 1978, ratificada en referéndum.

Chile. Augusto Pinochet (1973 – 1990). Las elites del gobierno y la oposición pactaron y Pinochet tuvo que aceptar la realización de un plebiscito contemplado en su propia constitución. Acordaron las condiciones para un proceso electoral, se realizaron los comicios, los perdió el gobierno aunque contaba con el apoyo de la mitad de la población. El 11 de marzo 1990 tomó posesión el presidente electo democráticamente.

Birmania. Dictadura militar (1962-2011). La última junta traspasó el poder a un gobierno civil y se disolvió. En las elecciones del 2015, la Liga Nacional para la Democracia (NLD), el partido de Aung San Suu Kyi, logró el 86 % de los escaños en la asamblea. La actual constitución prohíbe a Suu Kyi convertirse en presidenta debido a que estuvo casada con una persona no birmana. Aung San Suu Kyi gobierna en la sombra: es Consejera de Estado, Ministra de Relaciones Exteriores y de la Oficina de Presidencia.

Polonia. En el verano de 1988, el sindicato Solidaridad dirigió poderosas huelgas de trabajadores; en febrero de 1989, el gobierno se vio obligado a negociaciones; en abril del mismo año, Solidaridad quedó reconocido como interlocutor de los trabajadores y de la sociedad; en junio, se realizaron elecciones multipartidarias con el resultado de una aplastante derrota del régimen y la organización del primer gobierno no comunista de Europa del Este. En 1990, hubo nuevas elecciones generales y Lech Walesa, el legendario dirigente sindical, fue elegido presidente de Polonia para un período de cinco años.

Checoslovaquia. Los soviéticos y su apéndice, el PC checoslovaco, dieron un golpe de Estado el 25 de febrero de 1948. La dictadura totalitaria se mantuvo por 41 largos años y fue desplazada del poder con un movimiento pacífico conocido como la Revolución de Terciopelo (17 de noviembre – 29 de diciembre 1989). El final de la jornada lo selló con éxito los nombramientos de Václav Havel, elegido presidente de la República, y Alexander Dubcek, el líder de la Primavera de Praga (1968), presidente de la Asamblea Federal.

Siete casos sometidos a un brevísimo resumen, seleccionados con la expectativa de que llamen la atención sobre la disimilitud de situaciones en las cuales los pactos se impusieron. Sobreviene una interrogante, ¿por qué ceden los dictadores y los sectores militares y civiles que los sostienen? Descartada la posibilidad de una súbita reconversión en demócratas y humanitarios, queda pensar en la fuerza e intereses sectoriales y personales. El ejército es una institución celosa de su cohesión y permanencia; en tal sentido, analiza el riesgo de quedar debilitados o desaparecer en una confrontación, mientras que confía en sobrevivir en cualquier régimen moderado, no fundamentalista, que acceda al poder pacíficamente sin programas ni soflamas revolucionarias.

Los empresarios acompañan a los dictadores mientras las políticas oficiales favorezcan la marcha de los negocios, sea un modelo de mercado competitivo o de sobreprotección legislativa y financiera (los “estilos” no sirven por igual a todos los sectores productivos). En el mundo globalizado consideran de vital importancia relaciones internacionales que faciliten, al menos no dificulten, las transacciones comerciales. Las dictaduras, cuando no tiene un modelo centralista total, intervienen el aparato reservándose áreas “básicas” o “estratégicas”. Las bonanzas o debacles influyen directamente en los apoyos de clases medias, trabajadores y población menos favorecida; el desencanto sigue al incumplimiento de las promesas de empleo, vivienda, comida y mejoras en la calidad de vida.

Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), considera el revocatorio la solución a corto plazo. El diálogo propuesto por los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Martín Torrijos no puede ser un instrumento para ganar tiempo. Hay medidas posibles para el gobierno: la liberación de los presos políticos y abrir un canal de asistencia humanitaria. El secretario ha puesto un toque de mordacidad cuando comenta que el gobierno ha hecho en el pasado referendos de forma expedita. La actual reyerta le cuesta mucho a la sociedad venezolana al pagar con vidas humanas una situación institucional completamente anómala. Se necesita un equilibrio justo de poderes para el funcionamiento de la democracia.

De los libros

La crisis económica se produce como un contranatural resultado de quince años de altos ingresos petroleros, un caso digno de estudio: insólito en una sociedad moderna, y más en una que nadaba en petrodólares. Desde el 2012 comienzan a escasear bienes esenciales, se devalúa la moneda y se dispara la inflación. Todo eso con el barril alrededor 100 dólares. El absurdo control de cambios con una tasa fija incrementó locamente las exportaciones y destruyó la capacidad exportadora y como paradoja demencial, hizo casi desaparecer el bolívar. El control de precios arrastró las empresas y las hizo quebrar, y dentro de la misma ironía, estableció la primera o segunda inflación del mundo. En el 2012 Venezuela rompió cualquier record en importaciones con 71.400 millones de dólares. El gobierno creía que con eso mataba dos pájaros de un tiro: quebraba a los empresarios haciendo que la actividad productiva dependiera de su voluntad, y cauterizaba fuentes de financiamiento de los partidos de oposición. Eliminó las exportaciones de los grupos privados y se convirtió en el propietario único de las divisas internacionales (p. 77)

Carlos Raúl Hernández (2015): Democracia, integración y Pobreza. LATINOAMÉRICA Y EL ASEDIO REVOLUCIONARIO. Editorial CEC, S.A. Libros de El Nacional. Caracas, Venezuela.

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