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Venezuela resucita a Ciudadanos y amarga a Podemos

Venezuela resucita a Ciudadanos y amarga a Podemos


A un mes para las elecciones del 26-J la precampaña ha entrado en tiempo muerto con un único eje: Venezuela. Tras el anuncio del acuerdo Podemos-IU, que ha impulsado a la coalición en los sondeos de intención de voto, ha llegado el contraataque contra Pablo Iglesias liderado por Albert Rivera.

El PP se ha sumado a la batalla de la mano del Gobierno, que reunió al Consejo de Seguridad Nacional para hablar de Venezuela horas después de que Rivera aterrizara en Madrid. La ofensiva contra Podemos, cuyo equipo fundador prestó labores de asesoría política para Hugo Chávez cuando este partido ni siquiera estaba en la mente de los protagonistas, permite vislumbrar una campaña de todos las demás formaciones contra la coalición de izquierdas.

La estrategia de situar a Venezuela en el centro del debate político español, a juicio de los expertos, es una demostración de que los partidos andan ayunos de novedades y faltos de creatividad a la hora de estimular a los españoles para que acudan a las urnas el 26-J.

¿Perjudican electoralmente a Podemos sus vínculos con el régimen venezolano? ¿Ha sido una buena idea de Albert Rivera viajar en precampaña a Caracas? La mayoría de los politólogos, sociólogos y expertos en comunicación política consultados por este diario señalan que el protagonismo de Venezuela en la precampaña española es excesivo. Pero también añaden que poner el foco en la quiebra de un país por la gestión del Gobierno bolivariano -con el que se identificaban hace unos años los dirigentes de Podemos- supone un desgaste para este partido e impulsa la campaña de Albert Rivera, cuyo relato languidecía.

«El daño para Podemos está hecho. Es obvio que este partido se resiente de su relación con el régimen venezolano, por eso eluden el tema, saben que no les interesa. Algunos de sus dirigentes han estado, despacho con despacho, conNicolás Maduro. Por eso es útil que los españoles puedan ver lo que es de verdad Podemos», asegura Luis Arroyo, consultor de comunicación.

Pepe Fernández-Albertos, politólogo e investigador del CSIC, aclara las causas por las que Venezuela es una cuestión delicada para los dirigentes de Podemos y podría llegar a enfriar algo sus expectativas ante el 26-J. «No sabemos cómo se van a volver a comportar los votantes de los partidos nuevos. Pero en tanto que recién llegados, están obligados a dar garantías extras y señales que les identifiquen, porque nunca han gobernado. En este sentido, los vínculos que Podemos ha tenido en el pasado con el Gobierno venezolano le restan credibilidad. No entre sus votantes más fieles -que lo interpretarán como un ataque de las élites para frenar el cambio-, sino entre potenciales electores menos entusiastas que estén buscando pistas para votar».

El investigador del CSIC y autor del libro Los votantes de Podemos subraya que Venezuela saca a pasear el lado menos favorable de esta formación, por lo que puede operar como «señal de precaución para los electores más moderados, los menos ideologizados, que están indecisos. Sabemos que han tenido vínculos con un régimen que ha llevado a la ruina a su país» .

Jordi Rodríguez Virgili, profesor de Comunicación Política de la Universidad de Navarra, coincide en que la polémica sobre Venezuela es «una forma de demostrar el peligro de que gobierne un partido vinculado a un régimen que todo el mundo considera nefasto. Y puede ser una estrategia eficaz en determinado espectro de votantes. El voto fiel de Podemos lo tiene amortizado, pero a esa parte que les ha apoyado por descontento y que, según el estudio postelectoral del CIS, son españoles de alto nivel de formación y de elevado poder adquisitivo, le están diciendo: «Ojo, porque lo que proponen ha llevado a la quiebra a un país que era rico».

Manuel Mostaza, director de operaciones de Sigma Dos, matiza el impacto que el debate preelectoral sobre Venezuela tiene sobre la formación morada. «Es un elemento con efecto casi neutro. El votante de Podemos tiene descontada la vinculación con Venezuela, del mismo modo que muchos electores del PP y del PSOE han descontado la corrupción. La gente ya sabe qué es Podemos. Sus dirigentes se mueven en el eje de la ilusión. No les ayuda, pero tampoco creo que les castigue en exceso. El voto del miedo no ha funcionado en las últimas convocatorias electorales».

Fernández-Albertos expresa su extrañeza por la actitud de la dirección de Podemos, al no desmarcarse claramente del Gobierno de Nicolás Maduro. «Hace años la izquierda alternativa podía mirar con simpatía la revolución de Hugo Chávez, hoy en día es imposible justificar lo que está haciendo el Gobierno venezolano. La dirección de Podemos podría desmarcarse con claridad de ese vínculo. Su argumento de que centrar la precampaña en este asunto se debe a que las élites explotan el miedo para frenar su avance electoral tiene bastante de cierto. Pero para ser creíbles, tendrían que desmarcarse. Desde un punto de vista pragmático no se entiende. Nadie va a dejar de votar a Podemos porque se aparte de Maduro».

La respuesta de los dirigentes de Podemos sobre la situación de Venezuela no se sale del guión de que el país está en una difícil situación política y que no necesita tensión, sino mediación. Todos los miembros de la dirección reiteran que es «un bochorno» que los líderes españoles utilicen de forma partidista la crisis política y humanitaria de Venezuela para perjudicar a un competidor electoral.

Además, la dirección de Podemos añade que los ataques contra el partido con Venezuela como excusa han sido una constante desde las elecciones europeas y no han logrado el objetivo buscado. Todos los intentos de judicializar las informaciones de los medios acerca de la presunta financiación de Podemos con fondos procedentes del Gobierno venezolano se han saldado con un archivo.

Fuentes del PP señalan que el viaje de Albert Rivera a Venezuela ha sido un punto de inflexión en la precampaña y reconocen que el líder de Ciudadanos ha sabido explotarlo mediáticamente con su habilidad para la puesta en escena. Ningún otro partido, a excepción de Podemos, ha censurado como oportunista la visita a Caracas de Rivera. Luis Arroyo señala que ha sido un éxito del líder de Ciudadanos y que ha pillado a contrapié al resto de los partidos.

«Rivera ha lanzado un mensaje clarísimo que pone en dificultades a Podemos. El viaje le ha servido para sintetizar su posición, para centrar su estrategia y ha sabido manejar el impacto mediático con eficacia. Y ha dejado a todos los demás en evidencia. Desde el PP al PSOE, que mantiene una posición tibia en la cuestión venezolana».

Hay que recordar que Pedro Sánchez -que fue invitado también por la mujer deLeopoldo López a viajar a Caracas pero no se decidió a hacerlo- se ve obligado a mantener el equilibrio entre las posiciones de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. El primer ex presidente lidera la línea dura contra Maduro, mientras que el segundo ex presidente está por la mediación. De hecho, él mismo viajó a Venezuela recientemente para intentar rebajar la tensión entre el Gobierno y la oposición.

Fernández-Albertos aprecia el peligro de que Albert Rivera pueda ser tachado de oportunista por sus fotos en las calles de Caracas, dado que no se le conocían inquietudes especiales por la violación de los Derechos Humanos en otros países. Pero admite asimismo que el líder de Ciudadanos ha actuado con eficacia por dos razones. «Por una parte, ha puesto contra las cuerdas a Podemos. En 2014 la pugna por el voto joven entre Podemos y Ciudadanos existía. Ahora, sus electorados se sitúan enfrentados. Por otra, Rivera está conjurando el mensaje del PP de que votar a Ciudadanos es un riesgo para abrir la puerta a un Gobierno radical. Esa acusación le ha hecho daño y ahora compite con el PP. Busca dar señales de que es un partido tan de orden como el PP».

Jordi Rodríguez Virgili añade otro elemento. «El viaje a Venezuela ha dado visibilidad a Albert Rivera. Ha estado allí, ha visto el sufrimiento de la gente y la pobreza, por lo que puede presentarse en los debates electorales diciendo: Yo estuve allí. No hablo de oídas».

Manuel Mostaza coincide con Fernández-Albertos en que Ciudadanos ha identificado claramente a Podemos como su enemigo en esta campaña para competir con el PP por el voto del centro-derecha. «Yo también estoy contra Podemos, está diciendo Rivera. El PP polariza la campaña contra Podemos y obliga a Ciudadanos a buscar hueco para combatir el voto útil. Ciudadanos es el partido más inestable ahora mismo, de la misma forma que el PSOE es el más débil.

EM

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