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Venezuela se nos queda en el campo

Venezuela se nos queda en el campo


Venezuela perdió su tercer compromiso de estas eliminatorias ante la que se presumía era la peor selección de la región, pero el resultado aplastante (4-2) dejó en evidencia una realidad muy distinta:la conclusión de que se retrocedió 20 años al pasado y que el peor equipo era otro y de verde no vestía.

El mote de “Cenicienta” parece instalarse otra vez, porque en el continente, por números y juego, no hay peor escuadra que la Vinotinto y la responsabilidad recae en los jugadores, pero en mayor medida en el entrenador: Noel “Chita” Sanvicente.

El juego de la Vinotinto no existió, (salvo los delanteros) no hubo nadie que diera un paso al frente para, al menos, proponer algo. La mano del técnico sigue sin pesar, ya sea porque los jugadores no lo entienden o no concuerdan con su filosofía.

El balón no se dominó y cuando se tenía tampoco se podía hacer una jugada con sentido que generara oportunidades para el ataque.

La defensa tácticamente no estuvo afinada. Lo que se vio fue falta de presión, lagunas enormes y desconexión entre todas las líneas. Los elegidos en la defensa reprobaron y nunca pudieron detener el ataque boliviano, que por suerte y algunas intervenciones de Baroja, no pudo realizar más goles de los que hizo.

La fórmula de la doble convocatoria no funcionó y los jugadores del torneo local no dieron la talla. Tampoco los experimentos del “Chita”, por ejemplo Vargas o Wilker Ángel, fallaron de forma estrepitosa. Los cambios en el segundo tiempo intentaron maquillar los errores de los experimentos del mismo Sanvicente.

Los jugadores también cometen errores impropios de un partido entre selecciones (el pase al medio de Lucena en el primer gol). Traer a “tus jugadores de confianza” o los que “tuviste en otro equipo” no debería ser la fórmula de una selección seria. Un entrenador escoge a los mejores que hay en cada país y ayer varios en el 11 titular no hubieran entrado ni en la convocatoria.

Los futbolistas también tienen su responsabilidad. Deben dar un paso al costado cuando ven que no están al mismo nivel de antes, pueden aportar desde el banco o en momentos específicos por su experiencia. Buen ejemplo fue el capitán Rey en la Copa América de 2011, que entendió su papel con gallardía, pero ayer se vio que algunos quieren jugar aunque no pueden.

Otra derrota. Y ya van…

La selección nacional terminó con un silencio profundo el partido de ayer en el Hernando Siles en La Paz, una sensación que buscaba y ahora está muy lejana. Tres puntos eran el tesoro, pero lo que encontró fue una derrota que deja en terapia intensiva a un equipo que recordó al de épocas que parecían ya olvidadas.

El último aliento se exhalará en Cachamay ante Ecuador el próximo martes, y puede ser un grito milagroso o la confirmación de las cosas deben cambiar y dar paso a un nuevo ciclo que al menos permita terminar de forma digna unas eliminatorias que parecen dejar a Venezuela sin el sueño de llegar al Mundial una vez más.

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