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Volar en cielo venezolano se convirtió en un desafío para aerolíneas criollas

Volar en cielo venezolano se convirtió en un desafío para aerolíneas criollas


La burbuja reventó. El cerco de controles que por casi dos años impidió a las aerolíneas venezolanas aumentar las tarifas de los pasajes para rutas nacionales fue demolido el mes pasado.

La primera en publicar, el 19 de mayo, toda la escala de aumentos en sus boletos fue la estatal Conviasa. En su sitio web la línea aérea desagregó hasta siete ajustes entre mayo y diciembre. Un día después, el Consejo Superior del Turismo (Conseturismo) confirmó el alza de hasta un 400% en tickets aéreos para destinos nacionales.

La lógica indica que el incremento en el costo de los boletos debería aliviar la crisis que, desde hace ya algunos años, castiga al sistema de transporte aéreo nacional. Pero no es tan simple; para las aeronaúticas criollas, privadas y estatales, el juego está un poco más que cerrado.

El déficit juega en contra

De las 14 empresas áreas autorizadas por el Instituto Nacional de Aeronaútica Civil (Inac) para volar en el país sujetas a itinerario, sólo nueve están operando. De las cinco restantes, tres se encuentran en proceso de certificación, una fue inhabilitada por el Inac y la otra suspendió vuelos regulares.

Las aerolíneas que prestan servicio lo hacen a media máquina y con aviones que tienen, en promedio, 22 años de edad, a excepción de los de Conviasa que no superan los 10 años. De las 126 aeronaves comerciales que hay en el país, 57 están fuera de servicio, según un documento que una fuente del sector (que prefirió el anonimato).

Aunque las aerolíneas criollas realizan la mayor parte de sus transacciones en bolívares, hay costos, como el pago de seguros, las certificaciones de los pilotos y la adquisición de repuestos, que deben cubrir en dólares. De hecho, la falta de repuestos es una las razones por las cuales casi la mitad de la flota está inactiva a la fecha.

“Las dificultades para el acceso a divisas hace inviable el mantenimiento de las aeronaves”, informó recientemente a la prensa el presidente de la Cámara de Empresas de Transporte Aéreo (Ceveta), Jorge Álvarez.

En Venezuela viven aproximadamente 30 millones de personas. Y el número de aviones, cuya capacidad promedio es de entre 120 y 200 pasajeros, apenas alcanza los 126. Eso quiere decir que hay menos de un avión por cada 100 mil habitantes.

“La flota de las aerolíneas venezolanas es insuficiente y obsoleta. Son aviones de tercera, cuarta y quinta mano”, fue el veredicto de un ingeniero aeronaútico, vinculado al sector aéreo nacional, que solicitó el anonimato.

La empresa aérea con más aviones en el país es la estatal Conviasa, que no solo vuela en territorio nacional, sino que también cubre rutas internacionales. Tiene 31 aeronaves, de las cuales ocho están inactivas. Las privadas que están más cerca tienen 15.

No se gana con promesas

En materia aeroportuaria no ha habido grandes avances en los últimos 16 años. Las inversiones han sido, esencialmente, en remodelaciones y acondicionamiento de espacios, más no en construcción de nuevas infraestructuras. La Memoria y Cuenta del Ministerio del Poder Popular para el Transporte Acuático y Aéreo (Mpptaa), correspondiente a 2014, registra trabajos de acondicionamiento en cinco de los 21 aeropuertos comerciales del país.

Lo que sí han habido son promesas por materializarse. Por ejemplo, en 2013, el entonces ministro de transporte, Hebert García Plaza, aseguró que el Aeropuerto Internacional Hugo Rafael Chávez Frías, que se erigirá en Palo Negro, Maracay, estado Aragua, estaría listo en 2019 y sería el principal terminal aéreo del país.

Llegó el chance

En el último año la venta de boletos al exterior ha bajado dramáticamente. Tan sólo en el primer cuatrimestre de 2015 la cantidad de boletos emitidos cayó 52%, según estimó la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (Iata).

En parte, porque a comienzos de este año el Gobierno autorizó a las aerolíneas que vuelan al exterior vender sus boletos en dólares y la demanda disminuyó.

La enrevesada situación de las empresas aéreas internacionales aunada al reciente aumento de las tarifas en vuelos nacionales son la oportunidad de oro para las aerolíneas criollas que surcan los cielos del país. Eso cree el presidente del comité organizador de la exposición anual de viajes y turismo de la Asociación Venezolana de Agencias de Viajes y Turismo (Avavit), Daniel Piske.

“Esperamos que con estas nuevas tarifas algunas aerolíneas se animen y oferten más vuelos. Estimamos que va a haber más demanda de destinos nacionales por la reducción del cupo viajero”, explicó Piske.
Pese a su optimismo el empresario está al tanto de las limitaciones de las aerolínes, especialmente de la falta de repuestos. Por ello consideró que sortear las dificultades será un gran desafío para las empresas aéreas.

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